Los adictos en ‘La gabardina azul’ y en otras obras de ficción, o no.

La gabardina azul, oscuro thriller ambientado en Vigo, se puede conseguir ya en librerías. También por internet en La casa del libro, FNAC, El corte inglés, Amazon… Tanto la edición en papel de tapa dura como en formato digital. El siguiente enlace es de Amazon:

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Como algunos ya sabéis, La gabardina azul es una novela negra, con una oscura trama de suspense, pero en ella hay un tema que cobra especial importancia, y del que quiero hablar en esta entrada. La adicción. Dos personajes son adictos. Por un lado está la bella prostituta Noa, y por otro, Roberto, el protagonista, un adicto que lleva unos años intentando recuperarse. Recae brutalmente en su adicción y se ve envuelto en una trágica historia, de la que muy probablemente no saldrá bien parado. O sí. Lo veremos. La vida es imprevisible. La ficción debería serlo también.

Aprovechando, me  gustaría hablar aquí de algunos de mis adictos favoritos, y digo algunos, porque a medida que he ido escribiendo el artículo, he visto claramente que necesitaría no un post, sino un libro entero.

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Philip Seymour Hoffman

Voy a empezar con quizás el mejor actor de las últimas décadas, y uno de los mejores de todos los tiempos, que, por cierto, tiene un lugar en algunos diálogos de La gabardina azul. Se llamaba Philip Seymour Hoffman. Hemos perdido a alguien enorme. Hemos perdido a un genio.

La actriz Rubin-Vega, amiga de Seymour Hoffman, dice lo siguiente:

“Llevaba sobrio más de 22 años, eso hace falta que la gente lo sepa para que entiendan que tenía una enfermedad grave; lo que ha pasado no tiene que ver con la clase de persona que era, él quería muchísimo a su familia, a sus hijos, a su pareja. No importa qué clase de inteligencia o éxito tengas, no depende de ti”,

Brandon (un gran Michael Fassbender), en la extraordinaria, difícil y dura Shame, interpreta a un adicto al sexo, un personaje brillantemente construido tanto desde el guion, la dirección como desde ese pedazo actor. Hay un momento, de los varios que se me han quedado en la memoria, que ilustra claramente lo que es la adicción. Brandon, un heterosexual incapaz de tener una relación normal (con una compañera de trabajo que le gusta, por ejemplo) acaba metiéndose en un bar de gais y follándose a un tipo. El problema aquí no es follarse a un tipo, algo que me parece estupendo. El problema es que no quiere hacerlo. Es puro sufrimiento, es muerte en vida. No puedo hablar de esta película sin hablar de esa gran actriz llamada Carey Mulligan, que interpreta a la hermana de Fassbender en otro personaje memorable.

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Michael Fassbender y Carey Mulligan en Shame

Hay una película mucho más comercial, más calculada, pero que a mí personalmente me entusiasma. Se llama El vuelo, y es de Robert Zemeckis. Tiene un toque Hollywood que puede sobrarle, pero me encanta. Aquí el adicto es el comandante Whip Whitaker (Denzel Washington), un piloto de avión, que con una resaca monumental y un desayuno poco convencional a base de drogas, se pone a pilotar un avión de pasajeros. No quiero descubrir nada por si alguien no la ha visto, pero destacaría un momento: parece que las cosas se van arreglando, después de enormes problemas, Whip está en la habitación del hotel la noche anterior al juicio, todo ha ido mejorando, y en un momento determinado ve una botella en el mueble bar, duda, y, si queréis saber lo que sucede…

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El vuelo

Solo las he visto una vez, pero, a los que no las hayáis visto, os las recomiendo encarecidamente. Shame es una peli difícil, y es una recomendación arriesgada, pero, aun así, me arriesgo. Merece la pena. Tengo ganas de volver a verlas. Ya.

Otra que recomiendo vehementemente, y esta sí la he visto varias veces, es Cosas que perdimos en el fuego, un film que habla muy bien del poder curador del amor. Aquí el que interpreta al adicto es el potente Benicio del Toro.

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Benicio del Toro

Hablando de amor, Alejandro Rodríguez, un adicto recuperado, un enorme terapeuta gallego, autor de varios libros, un tipo culto, que sabe mucho de esto, y que sigue en constante formación (director del Instituto Terapéutico Gallego) comenta a menudo que habría que inventar palabras, que las que existen no son suficientes para explicar el sufrimiento de los adictos. Eso sí, muchas veces habla del amor como una de las claves parar recuperarse.

Hay varias palabras más, se llaman amor, esperanza, compasión, lucha, resiliencia, cambio, ausencia de resentimiento, valentía… Pero, sobre todo, AMOR. El puto amor es la clave.

Hablando de adictos de ficción, no me quiero olvidar de Bubbles, ese informador de la policía en The Wire. Este personaje es tan bueno que no es un personaje. Es un yonky, y como tal, miente, roba, manipula, pero ante todo es una jodida persona, un tipo que tiene algo dentro, algo bueno, algo grande. Odio los spoilers, pero solo digo que la evolución de este personaje en todas las temporadas es auténticamente sutil, está llena de matices  y consigue que veamos un alma hermosa en el estercolero. Bubbles es genuino, y es uno de los mejores personajes secundarios que haya dado el cine (The Wire es cine, el mejor cine).

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Bubbles en The Wire

Hay muchos, muchos más (Lemmon en Días de vino y rosas, por poner uno de los ejemplos en los que se ha tratado la adicción de forma más realista, Nicolas Cage en Leaving Las Vegas, Leo di Caprio en El lobo de Wall Street) ¿En cuáles estáis pensando vosotros?

Creo recordar (y me puede fallar la memoria), que excepto Brandon (Fassbender), todos estos personajes pasan por terapias de grupo, grupos de Alcohólicos Anónimos o similares, grupos que también tienen su protagonismo en mi novela. Que estos grupos salgan bien parados o no en La gabardina azul es algo que tendréis que descubrir.

La adicción no es una juerga, aunque hay mucha ignorancia al respecto, la adicción es la enfermedad de la autodestrucción. Como dice Arnold Washton, uno de los mayores expertos mundiales, autor del extraordinario libro Querer no es poder:

“El adicto es incapaz de controlar la enfermedad. Por consiguiente, no es cierto que “podría dejar la droga si realmente lo quisiera”. Creer esto es como creer que una persona podría dejar de tener cardiopatía o diabetes si se lo propusiera.”

Normalmente, o eso dicen grandes expertos como Washton, los adictos recuperados llevan una vida mucho más feliz que la mayoría de la población. ¿Por qué? Porque se han visto obligados a transformarse, a cambiar de verdad. Pero no generalicemos, hay gente muy feliz, adictos recuperados o no adictos (en mi humilde opinión, y en la de otros que saben más que yo, un porcentaje muy bajo de la población lo es, la mayoría simplemente va tirando, en el mejor de los casos)

Washton también da otra clave. Los adictos son responsables y se tienen que hacer cargo.

“El adicto no es responsable de tener la enfermedad adictiva, pero es responsable de su conducta y su recuperación.”

En La gabardina azul, ¿lo conseguirá Roberto, nuestro enfermo protagonista? ¿Lo conseguirá Noa, la bella y especial prostituta? ¿Esta historia es real? ¿Es ficción? ¿Tiene algo de ambas? Estoy  deseando saber vuestras opiniones.

El otro día leí algún capítulo de la biografía del hombre que hizo esa cosa tan maravillosa llamada Layla, y tantas otras, un genio rebosante de talento, fama, con amigos de verdad y un montón de relaciones con mujeres hermosas. Pero era un adicto, y sufrió como un perro. La adicción es democrática, como muchas otras enfermedades.

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Eric Clapton

Un día Eric Clapton cayó al suelo de rodillas y entre llantos pidió a Dios que le ayudase, que no le abandonase.

“Lo que me salvó la vida fue el amor incondicional y la comprensión que recibí de amigos y de compañeros del programa de los Doce Pasos. Caí de rodillas y pedí auxilio para mantenerme sobrio”

Su hijo murió con cinco años al caerse de un edificio.

“Si puedo pasar por esto y seguir sobrio, entonces cualquiera puede”

 

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13 comentarios en “Los adictos en ‘La gabardina azul’ y en otras obras de ficción, o no.

  1. Patri

    Vibrante, dura, tierna, emocionante…son muchos los adjetivos que podrían utilizarse para describir esta historia. Adictiva puede ser el mejor resumen. No voy al desvelar la trama al completo para que todo el mundo pueda leerla pero os aseguro que no podréis parar de leer.
    Enhorabuena por tu trabajo.

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  2. alejandrorodriguez2016

    Seymour Hoffman, eso sí que es una gran pérdida (ynootras). Los adictos en el cine han dado mucho juego. Un personaje condenado a repetirse, desesperanza con patas, profesional de la derrota. Dicho esto, ¿Hay algo más grande que luchar contra tu propio destino y, llegado el final, descubrir que has vencido? Debe ser la repanocha.
    “Lost Weekend” del dios Billy Wilder es mi película favorita sobre adicciones. Tiene unos 70 años pero el guión de Charles Brackett da en el clavo tantas veces que a uno le queda claro que el autor vivió de alquiler en el infierno una temporada (y se fué sin pagar).
    A Roberto desearle lo mejor (deseando comerme el libro).

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    1. He tenido que buscar en google para saber que hablabas de ‘Días sin huella’, aunque me lo imaginaba por Billy Wilder (que me gusta mucho más unas veces que otras, con ánimo de ofender). Vi la peli hace mucho tiempo, pero ese escritor (el protagonista, Charles Brackett igual también) estaba bien jodido. La volveré a ver cuanto antes.
      Sobre Seymour Hoffman no vamos a discutir. Debería estar donde le correspondía. Actuando.
      Y no lo sé, probablemente haya pocas cosas más grandes que esas. Bien lo sabes.

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  3. Ana Sanchez

    Adictos? Pensar en creativos (pintores, poetas, novelistas,…) puede llevarnos a hacer listas de personas con adicciones al alcohol, al opio, a la heroina.. Pienso en Modigliani, Van Gogh, Hemingway, Allan Poe, Truman Capote, Picasso, Degas, …. para algunos la adicción era parte de su acto creativo….ello los hace menos válidos?
    Pronto disfrutaré de la lectura de tu libro, estás preparado para q sea un todo independiente de ti? Con vida propia?
    Biquiños

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    1. No, Ana, no los hace menos válidos. Evidentemente.

      Pero distingamos entre consumidores y adictos. No hago valoraciones morales. El que quiera drogarse, follar con diez mil personas en un mes, engancharse sentimentalmente a otras tantas, gastarse dinero que no le sobra, o no tiene, jugando o comprando ropa, y consiga disfrutarlo, ese no es un adicto. Me parece muy bien esa forma de vida. No es mejor ni peor que la del Dalai Lama.

      Pero el adicto es otra cosa, es un enfermo grave. “El adicto es una persona que sufre”, frase del experto Alejandro Rodríguez. Pueden ser muy creativos, muy inteligentes, muy talentosos, pero sufren, viven una vida de mierda (los no recuperados), con perdón, o sin él. O a lo mejor algunos no, ¿habrá excepciones? No lo sé.

      Estoy deseando que lo leas y lo critiques.

      Gracias por tu muy interesante aportación.

      Besitos.

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  4. alejandrorodriguez2016

    Quizás el cine sea más capaz que la literatura para describir algunas cosas, o quizá no…
    Cuando no hay palabras para referirse a algunas “situaciones” hay que ser Miguel Delibes para dar al lector una idea cercana de lo descrito, sin embargo un buen actor, en un buen plano, con buena luz, buena música y buen guión, podrían acercarse un poco más.
    Who knows…

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    1. El mono que se come Ewan McGregor en ‘Trainspotting’ algo se acerca. Aunque le sobra estética videoclipera, es muy buena peli.

      Hay dos novelas autobiográficas que todavía lo explican mejor: ‘En el dique seco’ y ‘Retrato de un joven adicto a todo’. La primera extraordinaria; la segunda muy buena y durísima (no digo que acaben mal, ni bien, prohibidos spoilers)

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  5. alejandrorodriguez2016

    He llorado leyendo La Gabardina Azul. Ayer creí que de risa. Hoy no lo tengo tan claro.

    Se presenta como novela pero podría ser una tragicomedia, un vodevil (hasta tiene algo de auto sacramental). Etiquetas aparte es una buena historia bien contada. Y tiene ritmo (vayasilotiene!), Mr. Cid teclea como Charlie Parker (aunque esta comparación sea poco terapéutica) y se luce como el que habla de lo que sabe, como el que transita lo conocido, como Curro Romero aquel Domingo de Resurrección…(óle!). ¿Que si existe “este Vigo”? Sí claro, de hecho hubo momentos en los que no conocía otros Vigos, otras Coruñas, otros Mundos. Todos eran “este”, daquela era lo que había.
    Es curioso porque la historia es terrible, “pesadillesca” diría yo, pero no recuerdo haberme reído tanto delante de una pantalla de ordenador (si amigos, todavía no lo hay en papel). Hay mucho humor y del bueno. Grandes diálogos. LGA es absolutamente teatrable, muévase y represéntela, escenifique. ¿Se le ocurre algún papel a representar?
    Felicitar a Dani, el libro está de puta madre (así, sin tanta literatura, coño) y ahora que recuerdo, había una negra gorda con los dientes separados (sí, Falete también cabría) pero no en Urzaiz, era una perpendicular a Gran Vía de cuyo nombre no quiero acordarme…

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  6. Pingback: Una entrevista surrealista y un poco de psicología II – Ficción, o no

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