Gracias por el apoyo a ‘La gabardina azul’

Gracias por todo el cariño y el reconocimiento que me estáis brindando. Estos días me han emocionado  y  motivado el apoyo y los ánimos de los que siempre habéis estado  (¡y que espero  sigáis estando!);  también de otros y otras a los que aprecio enormemente y con los que he vuelto a tener contacto después de bastante tiempo;  y por último de personas a las que conozco desde hace poco.

Como os comenté,  participo en el 3º Concurso Literario de Autores Indie de Amazon, y por ahora, muy contento. Pero es duro, difícil, hay muchísimos participantes.kdp_contest2016-gw-c-es-1500x300-rv

Cualquier persona que lea el libro y deje una opinión en Amazon, siempre con sinceridad, por supuesto, lo que penséis de verdad, (aunque si alguien piensa: “menuda mierda de libro”, no pasa absolutamente nada si prefiere decírmelo en privado), ayudará un montón a mis posibilidades, ya no solo en el concurso, que al fin y al cabo es lo de menos, sino a que La gabardina azul llegue al máximo de lectores posibles.

Hasta ahora, con el poco tiempo que llevamos, la cosa está yendo razonablemente bien. La gabardina azul está bien posicionada, con popularidad alta, críticas y opiniones muy buenas…

Así que eso, después de tanto trabajo y amor puestos en la novela, agradezco mucho vuestro tiempo y deseo que os merezca la pena.

Una última cosa:ha habido problemillas (excepcionales) en algún dispositivo electrónico. Si os pasa, ¡decídmelo y lo solucionamos!

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Los adictos en ‘La gabardina azul’ y en otras obras de ficción, o no.

La gabardina azul, oscuro thriller ambientado en Vigo, se puede conseguir ya en librerías. También por internet en La casa del libro, FNAC, El corte inglés, Amazon… Tanto la edición en papel de tapa dura como en formato digital. El siguiente enlace es de Amazon:

Comprar La gabardina azul.

Como algunos ya sabéis, La gabardina azul es una novela negra, con una oscura trama de suspense, pero en ella hay un tema que cobra especial importancia, y del que quiero hablar en esta entrada. La adicción. Dos personajes son adictos. Por un lado está la bella prostituta Noa, y por otro, Roberto, el protagonista, un adicto que lleva unos años intentando recuperarse. Recae brutalmente en su adicción y se ve envuelto en una trágica historia, de la que muy probablemente no saldrá bien parado. O sí. Lo veremos. La vida es imprevisible. La ficción debería serlo también.

Aprovechando, me  gustaría hablar aquí de algunos de mis adictos favoritos, y digo algunos, porque a medida que he ido escribiendo el artículo, he visto claramente que necesitaría no un post, sino un libro entero.

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Philip Seymour Hoffman

Voy a empezar con quizás el mejor actor de las últimas décadas, y uno de los mejores de todos los tiempos, que, por cierto, tiene un lugar en algunos diálogos de La gabardina azul. Se llamaba Philip Seymour Hoffman. Hemos perdido a alguien enorme. Hemos perdido a un genio.

La actriz Rubin-Vega, amiga de Seymour Hoffman, dice lo siguiente:

“Llevaba sobrio más de 22 años, eso hace falta que la gente lo sepa para que entiendan que tenía una enfermedad grave; lo que ha pasado no tiene que ver con la clase de persona que era, él quería muchísimo a su familia, a sus hijos, a su pareja. No importa qué clase de inteligencia o éxito tengas, no depende de ti”,

Brandon (un gran Michael Fassbender), en la extraordinaria, difícil y dura Shame, interpreta a un adicto al sexo, un personaje brillantemente construido tanto desde el guion, la dirección como desde ese pedazo actor. Hay un momento, de los varios que se me han quedado en la memoria, que ilustra claramente lo que es la adicción. Brandon, un heterosexual incapaz de tener una relación normal (con una compañera de trabajo que le gusta, por ejemplo) acaba metiéndose en un bar de gais y follándose a un tipo. El problema aquí no es follarse a un tipo, algo que me parece estupendo. El problema es que no quiere hacerlo. Es puro sufrimiento, es muerte en vida. No puedo hablar de esta película sin hablar de esa gran actriz llamada Carey Mulligan, que interpreta a la hermana de Fassbender en otro personaje memorable.

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Michael Fassbender y Carey Mulligan en Shame

Hay una película mucho más comercial, más calculada, pero que a mí personalmente me entusiasma. Se llama El vuelo, y es de Robert Zemeckis. Tiene un toque Hollywood que puede sobrarle, pero me encanta. Aquí el adicto es el comandante Whip Whitaker (Denzel Washington), un piloto de avión, que con una resaca monumental y un desayuno poco convencional a base de drogas, se pone a pilotar un avión de pasajeros. No quiero descubrir nada por si alguien no la ha visto, pero destacaría un momento: parece que las cosas se van arreglando, después de enormes problemas, Whip está en la habitación del hotel la noche anterior al juicio, todo ha ido mejorando, y en un momento determinado ve una botella en el mueble bar, duda, y, si queréis saber lo que sucede…

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El vuelo

Solo las he visto una vez, pero, a los que no las hayáis visto, os las recomiendo encarecidamente. Shame es una peli difícil, y es una recomendación arriesgada, pero, aun así, me arriesgo. Merece la pena. Tengo ganas de volver a verlas. Ya.

Otra que recomiendo vehementemente, y esta sí la he visto varias veces, es Cosas que perdimos en el fuego, un film que habla muy bien del poder curador del amor. Aquí el que interpreta al adicto es el potente Benicio del Toro.

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Benicio del Toro

Hablando de amor, Alejandro Rodríguez, un adicto recuperado, un enorme terapeuta gallego, autor de varios libros, un tipo culto, que sabe mucho de esto, y que sigue en constante formación (director del Instituto Terapéutico Gallego) comenta a menudo que habría que inventar palabras, que las que existen no son suficientes para explicar el sufrimiento de los adictos. Eso sí, muchas veces habla del amor como una de las claves parar recuperarse.

Hay varias palabras más, se llaman amor, esperanza, compasión, lucha, resiliencia, cambio, ausencia de resentimiento, valentía… Pero, sobre todo, AMOR. El puto amor es la clave.

Hablando de adictos de ficción, no me quiero olvidar de Bubbles, ese informador de la policía en The Wire. Este personaje es tan bueno que no es un personaje. Es un yonky, y como tal, miente, roba, manipula, pero ante todo es una jodida persona, un tipo que tiene algo dentro, algo bueno, algo grande. Odio los spoilers, pero solo digo que la evolución de este personaje en todas las temporadas es auténticamente sutil, está llena de matices  y consigue que veamos un alma hermosa en el estercolero. Bubbles es genuino, y es uno de los mejores personajes secundarios que haya dado el cine (The Wire es cine, el mejor cine).

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Bubbles en The Wire

Hay muchos, muchos más (Lemmon en Días de vino y rosas, por poner uno de los ejemplos en los que se ha tratado la adicción de forma más realista, Nicolas Cage en Leaving Las Vegas, Leo di Caprio en El lobo de Wall Street) ¿En cuáles estáis pensando vosotros?

Creo recordar (y me puede fallar la memoria), que excepto Brandon (Fassbender), todos estos personajes pasan por terapias de grupo, grupos de Alcohólicos Anónimos o similares, grupos que también tienen su protagonismo en mi novela. Que estos grupos salgan bien parados o no en La gabardina azul es algo que tendréis que descubrir.

La adicción no es una juerga, aunque hay mucha ignorancia al respecto, la adicción es la enfermedad de la autodestrucción. Como dice Arnold Washton, uno de los mayores expertos mundiales, autor del extraordinario libro Querer no es poder:

“El adicto es incapaz de controlar la enfermedad. Por consiguiente, no es cierto que “podría dejar la droga si realmente lo quisiera”. Creer esto es como creer que una persona podría dejar de tener cardiopatía o diabetes si se lo propusiera.”

Normalmente, o eso dicen grandes expertos como Washton, los adictos recuperados llevan una vida mucho más feliz que la mayoría de la población. ¿Por qué? Porque se han visto obligados a transformarse, a cambiar de verdad. Pero no generalicemos, hay gente muy feliz, adictos recuperados o no adictos (en mi humilde opinión, y en la de otros que saben más que yo, un porcentaje muy bajo de la población lo es, la mayoría simplemente va tirando, en el mejor de los casos)

Washton también da otra clave. Los adictos son responsables y se tienen que hacer cargo.

“El adicto no es responsable de tener la enfermedad adictiva, pero es responsable de su conducta y su recuperación.”

En La gabardina azul, ¿lo conseguirá Roberto, nuestro enfermo protagonista? ¿Lo conseguirá Noa, la bella y especial prostituta? ¿Esta historia es real? ¿Es ficción? ¿Tiene algo de ambas? Estoy  deseando saber vuestras opiniones.

El otro día leí algún capítulo de la biografía del hombre que hizo esa cosa tan maravillosa llamada Layla, y tantas otras, un genio rebosante de talento, fama, con amigos de verdad y un montón de relaciones con mujeres hermosas. Pero era un adicto, y sufrió como un perro. La adicción es democrática, como muchas otras enfermedades.

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Eric Clapton

Un día Eric Clapton cayó al suelo de rodillas y entre llantos pidió a Dios que le ayudase, que no le abandonase.

“Lo que me salvó la vida fue el amor incondicional y la comprensión que recibí de amigos y de compañeros del programa de los Doce Pasos. Caí de rodillas y pedí auxilio para mantenerme sobrio”

Su hijo murió con cinco años al caerse de un edificio.

“Si puedo pasar por esto y seguir sobrio, entonces cualquiera puede”

 

Un Vigo diferente en ‘La gabardina azul’

 

Esta novela negra está ambientada en Vigo. En un Vigo diferente, pero no por ello menos real. En un sórdido Vigo de prostitución y narcotráfico.

Conocidas calles de la ciudad aparecen pobladas de personajes como Roberto, el protagonista, que recae en una terrible adicción, la bella y trágica prostituta Noa, la enigmática y joven Silvia, o el entrañable Horacio. Personajes con aristas, personajes que viven, que sobreviven, que buscan sentido en un mundo hostil.

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La gabardina azul

En esta novela nos encontraremos en pisos de prostitutas en las calles Urzáiz o Florida, donde tropezaremos con inquietantes personajes del submundo vigués, como Madame La Gorde, el imprevisible Fredo, el obeso y cruel Jonás el Príncipe Gitano…

También tiene un hueco en esta historia la policía local de esta ciudad, principalmente por medio del duro inspector Antonio López.

Un oscuro thriller plagado de ironía y humor negro. Una historia políticamente incorrecta, llena de secuestros, venganzas y muertes. Llena de dureza, pero también llena de compasión, de un oscuro romanticismo y puede que de una cierta esperanza. Eso está por ver.

Una de las partes de Vigo que cobra más importancia en la novela es la zona del puerto, y los hermosos mares nocturnos, que contrastan con la cruda historia, y nos llevan a las maravillosas islas Cíes, de las que veremos una cara hasta ahora desconocida.

¿Cuánta realidad hay en esta historia? ¿Existe este Vigo? Vosotros decidiréis, vosotros opinaréis. Yo tengo una idea clara sobre ello.

 

‘La gabardina azul’, ya en preventa

La gabardina azul ya está en preventa, en formato electrónico (disponible para kindle, ipad, iphone, tablet, teléfono android…), a un precio de 2,99 euros. Los interesados en conseguirla solo tenéis que ir al enlace que pongo a continuación, cubrir los datos necesarios, y el día 20 de julio será automáticamente cargada en vuestro dispositivo electrónico. O así debería de ser. Cualquier problema que os surja, no dudéis en preguntarme.

Es necesario tener una cuenta en Amazon. Supongo que muchos de vosotros la tendréis, y en caso contrario es un proceso de lo más sencillo. Tampoco dudéis en preguntarme.

Gracias, gracias y gracias, de todo corazón. A todos aquellos que me han animado, también desde las redes sociales, leyendo o comentando el blog lagabardinaazul.wordpress.com, apoyándome en mi perfil de Facebook… Parece un tópico, pero no tengo palabras para agradecerlo. Es muy importante para mí.

Hago extensivo el agradecimiento a todos los que están o han estado en mi vida, a todos los que me quieren de una forma u otra. A todos los que se alegran cuando me va bien y se entristecen cuando me va mal. Muchos de vosotros sabéis que este proyecto es muy personal y significativo para mí.

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La gabardina azul

El enlace para comprar La gabardina azul es el siguiente:

Pincha aquí y reserva La gabardina azul.

Estos días voy a ser un poquito pesado con la promoción, permitídmelo, y no me odiéis por ello. Ha sido un trabajo arduo, no solo con la escritura, sino con todas las cosas que rodean la publicación.

Ahora toca hacer esta parte, menos grata en mi caso, pero sin duda necesaria. Espero despertar vuestro interés. Espero que leáis la novela y disfrutéis con ella.

Estoy inscrito en el 3º CONCURSO LITERARIO DE AUTORES INDIE, que organiza Amazon, y en este concurso las novelas participan en formato electrónico, así que me vendría estupendamente bien que os hicierais con un ejemplar en este formato, aunque si se diera el caso de que os encantara, jamás se me ocurriría impedir que después la comprarais también en papel.

Todas las sinceras críticas que hagáis, todas las valoraciones, opiniones y comentarios serán de gran ayuda.

Para los que no quieran, o no puedan hacerse con ella en formato electrónico, en unos días (un par de semanas como mucho, calculo) estará disponible en papel, un poquito más cara por los gastos de impresión (unos diez euros, creo).

Ya queda menos para ‘La gabardina azul’

Después de mucho trabajo, y con todavía más nervios e ilusión, parece que llega el momento.

En una semana La gabardina azul estará en preventa, y, a mediados de julio, a disposición de los lectores, tanto en formato ebook como en papel.

En los próximos días iré contando alguna curiosidad sobre la novela, publicaré algún capítulo… También pondré los enlaces y las indicaciones necesarias para hacerse con ella en los dos formatos de publicación.

La gabardina azul participará en el 3.º CONCURSO LITERARIO DE AUTORES INDIE.

Aquí más información sobre la novela.

Esta es la portada, ¿qué os parece? Admitimos críticas, buenas, malas o regulares. Y también opiniones sobre posibles, o no, simbolismos ocultos.

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La gabardina azul

Somos muertos de permiso

Empiezo con una cita (atribuida a Lenin, pero vete tú a saber), como hace Antonio Sánchez Lorenzo en el magnífico y original blog de citas ajenas Cita a las diez.

La mayoría de nosotros cree que sabe que va a morir. Pero no. No lo sabe. No lo sabemos.

Sí, en un nivel de razonamiento superficial nadie te va a discutir esa obviedad, a no ser en un hospital psiquiátrico. Pero sería absolutamente imposible que fuéramos como somos, que pensásemos como pensamos, que sintiéramos como sentimos, si realmente fuéramos conscientes de que nos vamos a morir, de que estamos aquí de paso.

Como dijo Lenin (o quien fuera), no somos vivos; somos muertos, y esto es un ínfimo sueño. A veces una pesadilla.

La maravillosa y sabia Rosa Montero avisa a navegantes desde uno de sus imprescindibles artículos.

Ah, si de joven yo hubiera sabido que iba a envejecer y que me iba a morir, creo que hubiera vivido de otra manera.

Claro, ella tampoco lo sabía.

Acabo de empezar la tercera temporada de A dos metros bajo tierra, magnífica serie que estoy devorando. He llegado tarde (la serie es de 2001), pero ha merecido la pena.

Los protagonistas son los cuatro miembros vivos (de momento) de la familia Fisher, propietarios de una funeraria que se aloja en su propia casa.

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A dos metros bajo tierra

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Danzad hasta la última lágrima

A menudo estoy solo.

Hay dos cosas que suelo hacer en casa, cuando estoy solo.

Bailo y lloro. Normalmente con música.

La música nos emociona, nos revuelve, nos anima, subraya nuestra tristeza, adorna nuestra alegría, arranca nuestras lágrimas.  La música agita nuestras entrañas. Y, a veces, nuestro cuerpo.

En la vida y en la pantalla.

No voy a descubrir a estas alturas la importancia de la música en el cine. Es un elemento vital para crear emociones. Cuando las distintas piezas musicales están bien ensambladas con el resto de elementos de la película (sincronizándose con la historia, el momento dramático, los actores o el montaje), puede suceder algo; pueden nacer escenas que se filtran por todos los poros del cuerpo hasta tocar hueso, momentos por los que vale la pena vivir. Nunca tiene más sentido la expresión “la magia del cine”.

Voy a hablar de cuatro películas que amo, de cuatro escenas que adoro. Y de algunas más. Pero cuatro de ellas comparten, además de una banda sonora extraordinaria, algún tipo de baile.

Danzas extrañas, o no; brillantes, o no. Pero todas con estilo. Todas emocionan, a su manera.

Frenético es una película totalmente infravalorada, en la que Polanski juega a Hitchcock sin dejar de ser Polanski. Misteriosa, desasosegante.

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Emmanuelle Seigner y Harrison Ford en Frenético

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Es el pensamiento, estúpido

Este es mi actual mantra.

Una nueva variante de la frase que popularizaron Bill Clinton y su equipo en las elecciones estadounidenses de 1992: Es la economía, estúpido.

Hace años, mientras estaba en una librería buscando encontrar el Santo Grial de la conquista de la felicidad, descubrí El arte de no amargarse la vida, de Rafael Santandreu, un psicólogo de Barcelona que practica la terapia cognitiva.

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El arte de no amargarse la vida

El libro se convirtió en un bestseller (no porque lo leyera yo) y Santandreu se ha hecho muy popular. Ha escrito, con gran éxito, dos libros más, da conferencias por todo el mundo, colabora en un programa de televisión…

En ese pequeño libro hay mucho. Está casi todo. Y Santandreu lo cuenta muy bien y de forma muy amena. Expone, por ejemplo, dos conceptos claves aplicables a un sinfín de situaciones de la vida cotidiana y que son la causa de todas o la mayoría de nuestras neuras.

Necesititis: Convertimos deseos y preferencias en necesidades. Y esto es una enorme fuente de malestar. La clave es no necesitar nada, solo agua y comida. Se pueden tener deseos, pero ¿por qué necesitamos tener un novio, un buen coche, un gran sueldo o el reconocimiento de los demás? Porque pensamos mal.

Terribilitis: También porque pensamos mal, terribilizamos. Hacemos un drama de cosas que objetivamente no tienen gran importancia, nos quejamos constantemente por nimiedades, morimos de desamor… Pero el hecho es que nada es terrible. Lo peor que nos puede pasar es la muerte. Y, noticia, nos vamos a morir sí o sí. Así que venga, disfrutemos de la vida mientras estemos vivos.

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¿Por qué eres tan buena, ‘The Wire’?

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Jimmy McNulty y Bunk Moreland en The Wire 

El mejor cine está en la televisión es algo que hemos oído bastante estos últimos años. ¿Es cierta esta afirmación? No es una cuestión fácil de dirimir.

En los últimos diez años está pasando algo serio, aunque para buscar el origen hay que remontarse años atrás (Los soprano comenzó en 1999). Las causas son diversas y complejas, la llegada de internet, el aumento de las cadenas de televisión…, pero lo que es innegable es que ha habido un enorme desembarco de talento en el mundo de las series y un aumento exponencial de su calidad.

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‘Álex y el CD’ (relato)

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Clásicos de Amor

Conocí a Álex hace justo un año, cuando empezamos a compartir piso.

Yo acababa de llegar a Vigo. Una oportunidad para empezar de nuevo, pero sobre todo una oportunidad para escapar. Para olvidar y ser olvidado.

Huir.

Todavía tenía unas semanas hasta empezar en el trabajo y llevaba varios días durmiendo en un hotelucho de la plaza de la Iglesia. Enseguida me enamoré de ese lugar. La gente la conoce como plaza de la Colegiata, nombre que recibe de la iglesia que la preside. Odio las iglesias por dentro, esa sensación del peor aburrimiento, de falta de vida, ese olor rancio, esos recuerdos… Pero en este caso el alma está fuera. La gente comulga en los escalones que dan acceso a la iglesia con cervezas y vinos de un par de bares cercanos. La iglesia es la involuntaria terraza, en la que decenas de personas dan vida a lo mejor de la ciudad. Seguir leyendo “‘Álex y el CD’ (relato)”